El pasado 21 de agosto en la instalación de Laft América en el marco de Gaming Colombia 2019, el presidente de Fecoljuegos, Evert Montero Cárdenas, aseguró en su discurso de instalación que los gremios de la industria se han articulado por objetivos sectoriales, velando por la industria y por los operadores que han trabajado con esfuerzo y consolidado sus negocios por más de 20 años.

Discurso de Instalación 

El GAMING COLOMBIA 2019 muestra la importancia de unir esfuerzos para lograr metas comunes, que la unión hace la fuerza y que más que nunca estamos unidos como gremios y agremiados, para velar por nuestra industria por la que los operadores han trabajado y consolidado por más de 20 años.

La operación el juego en Colombia ha tenido en los últimos años grandes transformaciones que se han dado de adentro hacia afuera; entendiendo los operadores y los gremios que somos una industria de muchos actores que son determinantes en el crecimiento y sostenibilidad de esta actividad y por ende de los recursos que se generan para la salud.

Esa transformación ha generado la incorporación de la tecnología a la operación, como lo son los mecanismos de transmisión de información que permite contar con una industria que cuenta con estándares de confiabilidad tanto en la generación de recursos como en la transparencia hacia el jugador. Así también, se han roto las barreras de lo físico y online, para permitir mayores oportunidades de crecimiento.

En este proceso, hemos entendido que el acceso al sistema financiero es determinante en el crecimiento de la industria y hemos incorporado políticas de riesgo y aseguramiento, que permiten mostrar avances en la lucha contra el lavado de activos y la financiación del terrorismo. Entendemos como sector la importancia de dar tranquilidad a los demás sectores de la economía, con el fin de superar la estigmatización de nuestra actividad y lograr poco a poco vencer la apatía frente a la industria y con esto generar espacios de crecimiento, credibilidad y confianza.

Estos esfuerzos que son muchos se ven opacados por la indiferencia que nuestro mayor socio, Coljuegos. Indiferencia que se refleja en la poca o nada importancia que se le da a la posibilidad de incluir nueva oferta de juego que permita ser competitivos con una operación ilegal debastadora que si bien se han ejercido acciones para combatirla, resultan insuficientes para crear espacios de competitividad con los operadores legales.

Indiferencia que se da, en el ámbito jurídico en donde a partir de conceptos se desconocen los preceptos legales, sin importar las consecuencias para los operadores, proveedores y los mismos funcionarios. Un sector donde no existe seguridad jurídica y donde se abusa de la posición dominante, nunca podrá crecer.

La operación de juegos de suerte y azar es una actividad comercial del estado, que está destinada a generar recursos y rentas para la salud, no obstante, la conducta del administrador del monopolio, tiende más a desestabilizar la operación que a hacerla crecer.

Este sector no es ajeno a las realidades económicas del país, ni a las realidades de las dinámicas económicas de los negocios. Es claro que si se tienen mínimos garantizados en la tarifa y el porcentaje de la tasa sube, el recaudo sube, pero no porque se incrementen los ingresos o se venda más o se este creciendo, sino por el incremento en la tasa o en la forma de aplicación de la misma. Este mayor recaudo, sin consideración de las realidades comerciales y dado únicamente a partir de un incremento en el porcentaje de cobro, sacrifica competitividad, y la utilidad no solo para el empresario, sino para el Estado quien a corto plazo, necesariamente verá afectado su ingreso, pues sacrificó el crecimiento por un mayor porcentaje de cobro.

Esto que es tan obvio para nosotros, que es difícil entender como el Estado a través de sus entidades y representantes no ven esto y lo único que muestran como resultado inmediato  de la gestión es un mayor valor del recaudo, sin un análisis profundo y serio de los resultados de la industria.

El sector de juegos no es ajeno a esta realidad, que raya con la indiferencia de las autoridades pero que demuestran la incapacidad del regulador para generar condiciones de competitividad y legalidad en los negocios.

De acuerdo con lo dicho por Coljuegos en varios escenarios, los ejes estratégicos de la entidad, son:

  • Generar recursos
  • Promover el juego legal y responsable
  • Fortalecimiento institucional
  • Reactiva ion económica

Lo anterior va en consonancia con las banderas del Gobierno, sin embargo, las posiciones de Coljuegos distan del cumplimiento de dichos objetivos.

En cuanto a la generación de recursos.

Lo primero que debemos decir es que una cosa es recaudar más recursos y otra que se generen más recursos. La diferencia aunque sutil es importante. Recaudar más, en el caso de localizados, obedece a un cobro de una taza mayor del impuesto, el cual en términos absolutos oscila entre el 18 y 21% del ingreso bruto (Pues se paga por elementos que generan perdida en el ejercicio).

Coljuegos no genera recursos, lo hacen los operadores, por lo que se requiere que se cuente con una entidad técnica y voluntad de crear a través de la regulación condiciones de juego atractivas para el mercado y para los inversionistas. Además se requiere de seguridad jurídica, pues la aplicación no puede depender de un funcionario sino de una aplicación universal que siempre obedezca a la misma forma e interpretación.

Lastimosamente, Coljuegos ha regulado esquemas de juego (ACDV y máquinas en ruta) y después de 3 años de expedición de las normas, no existe ni un solo operador, pues no son juegos competitivos y a la fecha no han generado un solo recurso adicional.  Así mismo se ha solicitado que se revisen las condiciones de fiscalización pero no ha sido posible.

Todo esto, se ve reflejado en los resultados del ejercicio como pasamos a ver:

En los informes de la entidad se habla del incremento de los derechos de explotación en los juegos localizados, los cuales aportan el 63% de los ingresos transferidos a la salud. Sin embargo, este incremento obedece a tres factores importantes:

  • El incremento anual del IPC, el cual afecta la tarifa fija
  • El cobro por elemento de juego.
  • El Mínimo garantizado

En el año 2017 los derechos de Explotación de juegos localizados fueron según cifras de Coljuegos (resoluciones de transferencias), la suma de 324.368 y en el 2018 los derechos de explotación 347.733 Millones de Pesos, lo que representa un incremento del 7%. Es decir, un punto más de lo que aumentó el salario mínimo para esos dos años. Peor aún, si estuviéramos en el esquema anterior de tarifa fija, esto representa un 1% más de lo que aumento el salario.

Por otro lado, el incremento de los derechos de explotación entre 2016 y 2017 fue del 22%, lo que significa que existe un decrecimiento significativo en el recaudo.

Lo anterior, representa un reto importante para el regulador que debe enfilar sus esfuerzos en mecanismos que incentiven la operación para crecer en función del ingreso del juego y no de un mayor recaudo por subir la tasa impositiva. Por el momento los esfuerzos están encaminados a mantener un ingreso, pero no generar más.

Es necesario dinamizar el sector de localizados, abrir espacios de competencia que le permitan ofrecer si bien no en igualdad de condiciones al ilegal, por obvias razones, si con mecanismos que permitan acrecentar ventas, para generar más utilidades para el estado y por ende para el empresario. Se debe quitar la premisa que si a un operador le va bien, es en contra del mismo estado, al contrario, si le va bien, hay más empleo, más inversión, más oportunidades de expansión. 

Y los online no son ajenos a esto. Es necesario ampliar la oferta de juegos. Se necesita una Junta Directiva más dinámica y rápida que entienda el sector, un equipo más técnico que tenga argumentos para defender las posiciones y sin miedo.

  • Promover el juego legal y responsable

La legalidad, otro de los pilares de la entidad y del gobierno, solo pueden hacerse realidad cuando existan condiciones de competitividad y crecimiento. Hoy como hemos dicho, no existen incentivos que permitan una movilidad de la ilegalidad a la legalidad. El control en extremo, restringe posibilidades de crecimiento y en algunas ocasiones convierte al ente administrador del monopolio en un coadministrador; este exceso en el control y la inseguridad jurídica que generan algunas de las decisiones de la entidad en cuanto al desconocimiento de las normas expresas del monopolio, son claros desincentivos a la legalidad.

En un informe publicado recientemente por Fedesarrollo, cerca de 50.000  elementos de juego están en el mercado ilegal, es decir que 4 de cada 10 máquinas están por fuera del control del Estado; esto sin contar con las cerca de 23.291 unidades que ingresaron al país y que no se han visto reflejadas en el mercado legal.

Estas 50.000 Máquinas ilegales, compiten con los legales, sin los costos que genera para un operador legal; por lo que la competencia es desigual. Además del control, en el que si bien la entidad ha hecho un esfuerzo, no es suficiente, si no se tiene al otro lado de la balanza mecanismos que permitan crecer al operador legal; además de los otros recursos que se requieren como son la colaboración entre entidades, judicialización, entre otros.

Nuestra invitación, Dr. Juan B, es crear condiciones de competitividad pero a través de acciones concretas y precisas. Un discurso cuando se aleja de la realidad de quienes viven el día a día, de quienes ven deteriorado sus inversiones, lo único que genera es inconformismo e incredulidad. Por eso los invitamos a mirar el sector desde otra perspectiva, abiertos al cambio a las necesidades, pues al final si un operador vende más el estado gana más.

PND

Hoy se tiene incertidumbre frente al futuro de algunos juegos como lo son los juegos localizados, Coljuegos distante de la conducta adoptada por más de tres años en el cobro de los derechos de explotación, reverso su posición, con el fin de no aplicar el PND, desconociendo inclusive las mismas cláusulas contractuales.

La norma dada en PND permitiría

  • Incremento del ingreso vía de legalización en un 15% sobre el recaudo actual.
  • Incremento del recaudo en 2 años en un 16%
  • Mayor inversión en máquinas y elementos de juego, lo que implica una renovación del parque de máquinas a uno más competitivo.
  • Lograr mayores eficiencias en operaciones como bingo, que no tiene posibilidad de crecimiento por la carga impositiva.
  • Hace que el negocio de localizados sea competitivo frente a otros juegos que tienen cargas diferenciales a las de hoy.

La posición hoy de la entidad no solo va en contravía de los derechos de los operadores, sino en contra del mismo Estado, pues abrió la posibilidad del cobro del mayor valor pagado en los últimos 3 años, comprometiendo los ingresos futuros de la salud y comprometiendo la responsabilidad de la entidad y sus funcionarios.

Esperamos que este capítulo no grato, se supere con la cordura e inteligencia que deben tener los líderes para entender cuál es el mejor camino no para ellos sino para el sector que lideran. Pues los cargos pasan, pero la actividad seguirá y se seguirá esperando de ella los frutos y aportes a la sociedad.

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